Que el grado de borrachera con el que uno llega a casa es calibrable por las acciones que se realizan desde que uno abre la puerta de su domicilio hasta que se mete en la cama es algo que sabe todo aquel que se emborrache (con una cierta frecuencia) los fines de semana y no solo. Como también es bien sabido que basta analizar de que manera has dormido y donde te has dejado la ropa para reconstruir el grado de diversión y la cantidad de copas disfrutadas la noche anterior.
Yo, personalmente, si me levanto sin hambre, sin dolor de cabeza, con el pijama puesto, sin el rímel corrido por la cara a lo Baby Jane y la ropa en el lugar en la que la suelo dejar antes de irme a dormir, lo interpreto como un claro signo de que evidentemente no salí de marcha la noche anterior. A partir de ahí, cada elemento que se suprime añade un grado mas a mi espiral alcohólica , como si de un logaritmo exponencial negativo se tratase. Me dispongo a continuacion a ilustrar con ejemplos claros y cercanos la teoría que trato de asentar, veamos:
- La ropa esta en el suelo pero yo llevo el pijama, me lavé los dientes y me dio tiempo a comer algo antes de caer en la cama: no estuvo mal, casi mejor que el funeral de mi abuela.
- No sé donde dejé la ropa, yo estoy desnuda pero me desmaquillé: iba bastante pedo, pero conserve la dignidad.
- Cuando por fin encuentro la ropa, realizo que voy a tener que tirarla a la basura porque las manchas de Jägermeister todavía no se como quitarlas, tengo el rímel básicamente por toda la cara, un hambre que me produce espasmos y la planta de albahaca de la cocina se ha muerto cuando la he rozado al ir a coger la botella del agua: ¡menuda juerga la de anoche! ahora solo tengo que llamar a mis amigos para ver en que nivel se encuentra mi dignidad, mi amor propio y mi cuenta bancaria.
- Me levanto y no sé ni donde esta mi ropa, ni donde estoy yo ni quien es el ser humano que esta a mi lado roncando como un camionero ruso: lo mejor irse de aquí inmediatamente e intentar olvidar lo antes posible algo que ni siquiera recuerdo bien.
- Me levanto y hay un hombre a mi lado que no sabe quien soy ni donde está ni como ha llegado hasta mi casa. Le indico donde esta el baño y la puerta de salida.
- Me levanto y veo cosas extrañas por mi casa, luces, sonidos, risas.Tengo sed. Estoy un poco desorientada pero siento la necesidad de quedarme donde estoy y no moverme nunca mas de ese lugar; todavía estoy de marcha en algún sitio.
