Tuesday, December 27, 2011

Yo lloro mucho y no me da vergüenza reconocerlo ni que los demás, sean quienes sean esos demás, me vean hacerlo.
Lloro en público y a solas. En comités pequeños y delante de multitudes.
He llorado en casi todos los lugares que te puedas imaginar; trenes, metros, autobuses, aviones, coches, aeropuertos y bicicletas me inspiran mucho al llanto, pero la ducha, un pasillo del supermercado, la biblioteca, el retrete, la mesa de la cocina, el despacho de mi jefe o los probadores de un Zara también me han visto llorar.
Y es que no me gusta contenerme, si necesito llorar, lloro. Este donde este y delante de quien sea, saco mis pucheros y lloro.
 La mayoría de mis ataques no suele durar demasiado y procuro hacerlo en silencio si me encuentro en público, ya que nunca fue mi intencion molestar a nadie.
Los temas del llanto también son muy variopintos; van desde el descubrimiento repentino e incomdo de la finalización de un alimento vital en mi despensa, al aniversario de la muerte de un ser querido, o porque he olido su perfume mientras iba por la calle y de repente la echo tanto de menos que lloro y punto. También se me caen unas lagrimas  cuando veo a alguien buscando en la basura algo que comer. Por descontado, cuando me han dan una buena noticia o leo, veo u oígo una espantosa me emociono y lloro a discreción.
Llore mucho cuando mi primer novio me dejo de querer y llore mucho con el último anuncio de Coca-cola. Una vez llore tanto con un libro que todavía no he tenido el valor de terminar de leerlo. Llore mucho cuando mi padre se fue de casa. Llore también bastante cuando perdí el avión para ir con mis amigas de vacaciones y hubo una época, mas o menos durante tres años, en la que me dormía todas las noches llorando. Una vez llore mientras escribía un trabajo sobre Primo Levi, un llanto silencioso que duró todo lo que tardé en leer sus libros y en reseñarlos y del que todavia sufro achaques de vez en cuando.
Las despedidas y los reencuentros son fuente inagotable para mi llanto.
También lloro por la gente que no llora. Esos me hacen llorar mucho.
En definitiva y para ir terminando ya, lloro cada vez que puedo emocionarme por algo.
Lloro para sentirme más viva y más ser humano. Lloro para hacer de mi mundo un lugar más bello. Lloro para ser mejor persona. Lloro porque me gusta y se me da bien. Lloro porque siento. Lloro porque me llena de satisfacción poder hacerlo. Lloro por mi y por todos mis compañeros. Lloro porque quiero y porque odio. Lloro porque puedo.

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