Huelo a mandarinas en mis manos y me pongo a llorar y mientras lloro me acaricio la cara como ella me hacia y dejo que su olor me inunde y cierro los ojos y la veo y sigo llorando y la veo de pie a mi lado, mirándome con unos ojillos de mirada nublada rellenos de arrugas, sonriéndome y diciéndome que me coma la fruta, que no como nada de fruta. Y después coge una silla y se sienta a mi lado, mi abuelo sentado en frente y lo que haga poco nos importa, poco nos ha importado siempre, y me mira directa a los ojos y me dice “nena, allá donde vives tu ¿te dan bien de comer, te cuidan bien?” yo rápida bajo la mirada y le digo que si, que como mucho y bien y que me cuidan mucho. Nunca me atrevería a decirle la verdad ni ella jamás la entendería. No le diría que mis días son largos, que como rápido, que nadie me espera para cenar y que cuidarme me cuidan mas bien poco. Luego me mira otra vez y me dice “nena ¿y no te vas a volver verdad?¿ estas bien allí eh?” y yo rápida contesto que si, que claro que me vuelvo, pero que no se aun cuando, pero se que será pronto. Que echo mucho de menos a mi familia pero que el trabajo aquí esta difícil y que allí gano bastante dinero, pero que ahorro y me vengo pronto, lo prometo. Y ella no deja de mirarme directa a los ojos y ni por un momento puedo adivinar lo que de verdad están pensando esos ojos que han visto morir a dos hermanos, a una hija de cáncer, a un sobrino de sida a un padre fusilado. Ojos que han visto como su familia se hacia y desahacia una y mil veces. Ojos que sintieron hambre y desesperación. Esos ojos que siempre se ríen cuando uno de sus nietos ríe al lado de ella o cuando su familia se junta para comer su paella y ríen y ella ríe también aunque nunca entienda sus bromas, pero se alegra, porque tener el carácter alegre es como una maldición, pase lo que pase al final siempre ríes y sonríes y te alegras porque es mas fuerte que tu, y aunque tu quieras llorar y enfadarte al final sabes que después volverás a estar alegre y a sonreír para los demás.
¿Me cree? ¿Sabe que miento? ¿Por qué no me dice que me vuelva ya de una puñetera vez, a mi casa, con mi familia? ¿Entiende que estoy perdida en otro país intentado recordar de donde vengo? No lo se y ya no lo sabré jamás. Ella me sigue mirando directa a los ojos y me dice sonriendo “¡que guapa que es mi reina! Nena, trabaja que es importante y come bien y tu no te preocupes que la aguelita esta bien, que aquí todos estamos bien.”


would like a translation with a coffee:-)
ReplyDeleteQué bonito, cariño!!!
ReplyDeleteAh! Y que no me entere yo de que no me comes bien y que no te cuidan!!!