Thursday, April 12, 2012

un regalo

Me levanto y lloro y decido que no voy a ver nadie ese dia porque estoy enfadada, porque no reconozco a la persona que me mira al otro lado del espejo porque mi hijo ha vuelto a hacer eso que le dije que no hiciese ya mil veces (se lo he explicado como a un adulto, como a un niño de tres años, como a uno de 10, se lo he rogado con lagrimas en los ojos y hasta se lo he cantado) porque tengo la sensación de que mi marido hoy ni me escucha ni me aguanta ni me quiere, así que decido que hoy no me levanto de la cama, bueno me levanto solo para hacer alguna cosita, bueno vale, me voy a trabajar y de camino dejo a mi hijo en la guarderia.
En el coche, ya sin el niño, hablo con mi madre; mi padre esta empeorando, pero no se lo digo, intento consolarla y estar un poco alegre, tengo la terrible sensacion de que estos son los pocos momentos del dia en los que mi madre habla sin fingir, en los que no oculta lo asustada que está, lo cansada que se encuentra, lo perdida que se siente luchando sola contra la locura del que fue el amor de su vida y al que ahora apenas reconoce. cuando cuelgo lloro otra vez e intento recordar cuando empeze yo a ser la madre de mi madre mientras me crece la certera sospecha de que ya nunca dejare de serlo.
En el trabajo juego a tenerlo todo bajo control. menos mal que soy lista, menos mal que llevo trabajando desde los 18 años, meno mal que se hacer bien lo que hago. finjo a un nivel excelente que me encanta derrochar mi talento y mi imaginacion, mi creatividad y mis ideas en algo que no es mio. Pretendo que me gusta y lo prentendo tan bien que la mayor parte del tiempo hasta me gusta de verdad.
Antes de llegar a casa me ha dado tiempo de hablar con mi hermana en el super y mientras hacia la comida con una amiga que se encuentra lejos. Me gusta pensar que las he ayudado un poco a sentirse mejor, ellas tampoco estan pasando un buen dia y yo me alegro de saber que no soy la unica.
Mientras mi niño juega y como y rie y llora pienso en la suerte que tengo de tener primera fila en el espectaculo de su vida en crecimiento y despues me miro la barriga redonda y pesada y pienso que soy afortunada por partida doble que para esta otra vida que llevo conmigo a todos lados ahora tambien tengo los mejores billetes. lloro de felicidad mientras como chocolate con mi hijos (yo como doble, por mi y por el que esta dentro todavia)
mi hombre vuelve, me besa, me dice que estoy preciosa. ni es cierto, ni me lo creo, pero ahora poco importa si él lo cree y si por un instante consigo verme a traves de sus ojos.
leo algo y me gusta. veo algo y me inspiro y me escapo a tener un ratito mio. y me medio sonrio y me medio lloro y me alegro de que un dia mas la vida no haya pasado sin que yo lo sintiera todo un poco o un mucho o simplemente demasiado y al mismo tiempo. tan simple como eso.

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