Tuesday, October 16, 2012

silencio

Cuando me preguntan que porque no hablo holandés después de llevar viviendo mas de 3 años en ese país, invento las excusas mas variopintas y sagaces y no escondo que una de ellas es que me provoca una pereza infinita. Pero la verdad que no admito delante de nadie es que estoy esperando aprenderlo por arte infuso. Me emociono pensando en la llegada de ese día en que me levantaré por la mañana y de repente lo entenderé todo y seré capaz de hablarlo sin haber abierto un libro. Aun así la verdad mas absoluta, es que no quiero saberlo. No quiero entenderlo. Una de las razonas por las que todavía sigo aquí es por el estado ideal en el que vivo al no entender absolutamente nada de lo que pasa a mi alrededor y ahorrarme así los sufrimientos que el conocimiento conlleva. Porque lo que no se sabe que sucede no es como si no sucediese, es que basicamente no sucede. 
No tengo televisión  y leo en el periódico las noticias que quiero. Y lo que pasa en España solo me hace perder el buen humor cuando yo quiero, no cada vez que salgo a la calle y me veo obligada a entender lo que pasa a mi alrededor, quiera o no quiera.
Mi madre está muy preocupada por que piensa que me me voy a convertir en uno de esos extranjeros que depués de llevar 40 años viviendo en un país no son capaces de hablar el idioma autóctono. Osea la versión española de un giri con casa en Benidorm.
Mis amigos holandeses están mosqueados por mi poco empeño en aprender su idioma mientras mi novio filtra dulcemente la información para mi, sobre todo lo que dice su madre. Yo le estoy infinitamente agradecida por ello.
Cuando voy a España y lo entiendo todo vuelvo a casa agotada después de haberme pasado el día escuchando tres mil burradas y desatinos por la calle, conversaciones en la parada del autobús o en la cola del cine y teniendo que haber realizado tres mil ejercicios de contención para no emprender discusiones callejeras o en el supermercado con el primero que me suelta un "con Franco esto no pasaba" o "la juventud de hoy lo que no quiere es trabajar". Tal vez es que paciencia no tenga mucha pero lo mas seguro es que mi cerebro realiza una comparación inconsciente con el universo de paz de mi ignorancia holandesa.
Pero lo peor de todo es la violencia acústica o la violación auditiva. Mis ideales, mis principios se ponen en entredicho por personas que no conozco a las cuales no tengo mas remedio que escuchar porque ando atascada en un tren con ellos.
Y entonces vuelvo a Holanda, al silencio, a poder disfrutar de todo mi tiempo mental para mi y solo para mi, sin interferencias, solo con el ruido que a veces provocan esas eres guturales cual escupitajos y me siento feliz otra vez de no enterarme básicamente de nada.

1 comment:

  1. yo tampoco lo logro aunke para mi siendo alemán es muxo más fácil aprenderlo...;-)

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