Sunday, April 17, 2011

Cuestion de perspectiva.

Cuestion de perspectiva.
 
"Ahora vamos a pasar por el peor barrio de Heerlen, yo me crié aquí". Me dice mientras conduce, sin mirarme, sin emocionarse.
Yo, rápida, fijo mi mirada y mi atención en el exterior, a partir de ese momento lo que suceda dentro del coche ya no me interesa.
Me concentro. Miro. Observo.
Veo casas. Algunas me parecen bastante bonitas. Estoy esperando.
Veo personas, mujeres con niños, adolescentes que ríen y que miran con recelo a otros adolescentes sentados en el banco de enfrente de un cuidado parque. Mas casas. Sigo esperando.
Tienda de comestibles, un banco, jardines. Niños, turcos, negros. Sigo esperando. Me aburro. Miro al cielo. 
Hoy es posible ver que de verdad es azul, es bonito. Pienso que tal vez debería dejar este coche y unirme a esos  niños que juegan en el parque, parece que se divierten mas que yo. 
Después de un inconmensurable silencio, el me mira y dice; 
"¿qué te ha parecido?"
"¿parecido el que?" respondo yo"
"Heerlen, el barrio pobre en el  que me crié."
Entonces mi ojos se abren con una perplejidad que viene directamente del estomago y le pregunta; 
"¿Hemos pasado ese barrio ya?"
"Si – responde con frialdad – la verdad es que ahora es mas tranquilo que cuando yo vivía allí".
Y empiezo a reír. A reír con ganas de verdad. A reír con placer para evitar ponerme a llorar.
Mil imágenes de mi ciudad, de mi barrio en España, acuden rápidas a mi cabeza. Sigo riendo. El también rie ahora. Debe de pensar que es una mas de mis locuras y voy a dejarle creer esto. Es mucho mas fácil que explicarle la verdad. Que decirle que me rio porque el mundo es injusto y estúpido y que mi risa esta llena de miedo. Que me rio para que la pena no me sobrepase. Que me rio porque al final todo es cuestión de perspectiva. O de geografía. O de perspectiva geográfica. O simplemente de la suerte o desgracia que se tiene de nacer en un lugar o en otro dentro del mismo mundo que la mayoría de las veces no es el mismo para casi nadie. 


Sunday, March 13, 2011

Huelo a mandarinas en mis manos y me pongo a llorar y mientras lloro me acaricio la cara como ella me hacia y dejo que su olor me inunde y cierro los ojos y la veo y sigo llorando y la veo de pie a mi lado, mirándome con unos ojillos de mirada nublada rellenos de arrugas, sonriéndome y diciéndome que me coma la fruta, que no como nada de fruta. Y después coge una silla y se sienta a mi lado, mi abuelo sentado en frente y lo que haga poco nos importa, poco nos ha importado siempre, y me mira directa a los ojos y me dice “nena, allá donde vives tu ¿te dan bien de comer, te cuidan bien?” yo rápida bajo la mirada y le digo que si, que como mucho y bien y que me cuidan mucho. Nunca me atrevería a decirle la verdad ni ella jamás la entendería. No le diría que mis días son largos, que como rápido, que nadie me espera para cenar y que cuidarme me cuidan mas bien poco. Luego me mira otra vez y me dice “nena ¿y no te vas a volver verdad?¿ estas bien allí eh?” y yo rápida contesto que si, que claro que me vuelvo, pero que no se aun cuando, pero se que será pronto. Que echo mucho de menos a mi familia pero que el trabajo aquí esta difícil y que allí gano bastante dinero, pero que ahorro y me vengo pronto, lo prometo. Y ella no deja de mirarme directa a los ojos y ni por un momento puedo adivinar lo que de verdad están pensando esos ojos que han visto morir a dos hermanos, a una hija de cáncer, a un sobrino de sida a un padre fusilado. Ojos que han visto como su familia se hacia y desahacia una y mil veces. Ojos que sintieron hambre y desesperación. Esos ojos que siempre se ríen cuando uno de sus nietos ríe al lado de ella o cuando su familia se junta para comer su paella y ríen y ella ríe también aunque nunca entienda sus bromas, pero se alegra, porque tener el carácter alegre es como una maldición, pase lo que pase al final siempre ríes y sonríes y te alegras porque es mas fuerte que tu, y aunque tu quieras llorar y enfadarte al final sabes que después volverás a estar alegre y a sonreír para los demás.
¿Me cree? ¿Sabe que miento? ¿Por qué no me dice que me vuelva ya de una puñetera vez, a mi casa, con mi familia? ¿Entiende que estoy perdida en otro país intentado recordar de donde vengo? No lo se y ya no lo sabré jamás. Ella me sigue mirando directa a los ojos y me dice sonriendo “¡que guapa que es mi reina! Nena, trabaja que es importante y come bien y tu no te preocupes que la aguelita esta bien, que aquí todos estamos bien.”
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