Bridget Jones tenía mucha razón. Pero quintales.
Durante
una de esas fatídicas conversiones telefónicas que mantuve con mi ex
novio, sin saber muy bien porque habia decidido voluntariamente arruinarme el dia, me dijo que había visto la película de mí querida amiga Bridgett y que había entendido muchas cosas.
Cuando colgué el teléfono, empecé a preguntarme yo otras muchas cosas mas.
¿Por qué no la viste antes? ¿Qué
entendiste exactamente? ¿el estado de desesperación total que alcanzas
cuando estas esperando una llamada que no llega nunca? ¿El que seas
capaz de controlar tres veces en media hora si tu teléfono funciona? ¿O
el que la desesperación te haga llamar a una amiga para pedirle que te
llame y así comprobar si funciona, y lo que es mas importante, que tu
amiga entienda perfectamente porque lo haces?
¿Entendiste lo importante que es llamar por teléfono cuando se ha prometido que se haria?
¿O las veces que te sientes como una completa idiota delante de la persona a la que quieres?
¿Entendiste lo frustrante
que es intentar entender porque os acercáis a nosotras para luego
alejaros sin decirnos porque? Y lo que es mucho más importante todavía:
¿Por qué narices me dices esto ahora? ¿Es que quieres hacerme entender que ahora me entiendes?
En
el supuesto caso de que esto fuera cierto, lo cual voy a poner en duda
de manera aplastante durante al menos las próximas dos décadas, ¿te
parece sensato decírmelo ahora?
Desde luego, no has entendido nada. O más bien poco.
Pero igualmente, Bridget tenía mucha razón.

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