Al
principio les costo mucho tomar la
decisión. Siempre habían sido una pareja de hiperactivos, como casi
todo las parejas modernas y sofisticadas de nuestra época. Clases de
idiomas, trabajos inteligentes, fines de semana culturales, películas
subtituladas, yoga, fotografía, carreras por el parque, sin
descuidar nunca la asistencia a fiestas y eventos culturales y las
relaciones sociales y familiares. Y sí, también limpiaban su casa.
Poco
a poco el cansancio empezó a hacer mella, los años pasan para
todos, y el yoga ayuda a ser mas elástico pero no mas joven. Y como
no pasaban mucho tiempo en casa tampoco dedicaban tiempo del que
apenas tenían a limpiarla.
La
idea de pagar a alguien para que les ayudara en casa al principio y
como era de esperar en una pareja progre, no les hizo mucha gracia.
Ella, socialista burguesa marxista teórica no concebía pagarle a
nadie por limpiar su mierda. El, practico cientifico racionalista,
estaba cada día mas convencido de que era ya básicamente una
necesidad debido al estado en el que se encontraba la casa. Encontró
a una mujer argelina, sin papales y con familia y con la excusa de
que básicamente estaban haciendo trabajo social, logró convencerla
(con muy poco esfuerzo) de que era lo mejor pata todos.
Las
primeras semanas acallaban el sentimiento de culpa que acarrea el
saberse en una clase social privilegiada, con propinas y regalos.
Todo iba bien y la casa relucía.
A
los pocos meses, ella notó que la ayuda domestica nunca limpiaba
demasiado bien la bañera. A veces ni lo hacia. Al poco tiempo el
suelo tampoco estaba lo suficientemente limpio. El, siempre raudo a
resolver problemas usando su pragmatismo, decidio que lo mejor era dejar
una nota con las tareas que se debían realizar en casa. La lista iba
in crescendo, hasta que la ayuda dejo una nota explicando que en 3
horas lamentablemente y sintiendolo mucho, no lo daba tiempo a
realizar todo lo que se le pedía. Al principio se escandalizaron
pero solo tardaron dos segundos en recomponer sus valores sociales y
tres en esconder los clasistas. Si no le da tiempo, que venga un día
mas. Que gran solución.
El
tiempo fue pasando, se compraron una casa mas grande, y la ayuda en
consecuencia paso a ser mas grande. Un día mas no cambiaría mucho
su economía puesto que ambos habían sido ascendidos recientemente y
la ayuda podría ganar mas dinero. Todos continuaban con su causa
social felices y contentos.
Una
casa mas grande, bueno, un casa de cuatro plantas, implica también
muchos lugares donde las cosas se pierden y el polvo se acumula por
lo que la lista seguía creciendo a escala aritmética y si algo
desaparecía o se rompía la culpa pasaba a ser de la ayuda ipso
facto, aunque eso si, solo dentro de sus cabezas. Puesto que seguían
intentando mantenerse modernos y buenas personas, nunca verbalizaban
esos pensamientos delante del otro, simplemente se miraban y entre
dientes se decían, “los accidentes pasan no?” entendiendo
perfectamente lo que callaban.
Al
poco tiempo vinieron los niños, gemelos ¡Que alegría! La ayuda fue
otra vez mas necesaria que nunca y empezó a venir todos los días,
al menos hasta que los niños fuesen al colegio.
Los
niños fueron al colegio pero daban tanto trabajo que ya ni cocinar o
poner una lavadora era posible así que la ayuda tenia que seguir
viniendo a diario, para que asi ellos pudiesen pasar tiempo de
calidad con sus hijos.
Para
aquel entonces ya todo lo que se rompía o desaparecía en la casa
era culpa de la ayuda que ademas cada vez limpiaba peor.
Un
buen día la ayuda decidió no venir mas y se lo comunico a través
de una nota. Como durante todos esos años jamas le hicieron firmar
papel alguno, la ayuda encontró algo mejor y decidió ayudarse asi misma dejandoles de un día
para otro. Esto les contrario muchísimo y lo consideraron como un
acto de ingratitud absoluta después de todos esos años de haber
trabajado para ellos, de haberle regalado las cosas que no usaban o no
querían, las tres monedillas que sobraban de la compra, de haber
considerado incluso hacerle un contrato para regular su situación,
con lo que eso costaba, de haberle dejado traer a sus hijos a casa si
tenia que trabajar un domingo y no tenia con quien dejarlos ¡vamos!
de haberle básicamente salvado la vida a ella y a su familia.
Se
miraron contrariados un segundo y decidieron hacer lo mas racional;
buscar otra ayuda a la que salvar la vida

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